martes, febrero 12, 2008

 

Juan Uslé

En la ciudad no me hace falta
llevar reloj,
en cualquier momento pasa a mi lado
alguien que mira la hora
y se la dice a su acompañante.
Sólo tengo que prestar atención.

Pinturas mentales, fotos intuitivas:
curiosa paradoja.
Líneas de rodillo que se buscan
sin encontrar.
Sólo Uneleven Love, 56x41 cms. 2003
encuentra y creo que ni el pintor
se ha dado cuenta.

Espera:
Quién soy yo para decir nada.
Ni siquiera sé que hora es,
en este momento.

J.M.

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