lunes, diciembre 31, 2007

 

Variación sobre “FUGA DE MUERTE” de Paul Celan

Leche negra del alba
la bebemos al atardecer.

Almacenada en frascos azules, reposa en la alacena:
la luz del sol no altera su tono azabache,
el fresco de las patatas y las cebollas vecinas
le sienta bien.
La tapa protege el olor caliente de las urbes.
Tan sólo la impaciencia de un curioso imprudente
pone en peligro el aroma del atardecer.

Liberada,
la leche negra del alba
tiñe el cielo;
cansado del celeste.

Joanna

Comments: Publicar un comentario



<< Home

This page is powered by Blogger. Isn't yours?